Lo haré, si eso salva a mi hermana

Acababas de cumplir 5 años cuando ocurrió esta historia.
 

Tu madre Petronila  te despertó de tu sueño una tarde soleada de mayo allá en tu pueblito natal de Huancavelica, luego de regresar del hospital, al que había acudido con tu hermanita Isabel 2 años menor que tú.

 

Habías sido victima a muy temprana edad de una extraña enfermedad a la sangre y los médicos estaban sorprendidos al ver que pasaban los años y seguías en pie: “es un milagro de Dios” decían en el pueblo. La misma enfermedad parecía atacar ahora a tu menor hermana.

 

El sol brillante de la sierra cedía paso a una densa oscuridad, el quieto silencio de los alrededores unido al suave murmullo de las hojas de los eucaliptos al anocheser, seria un sonido que nunca olvidarías en vida y extrañarías hasta la muerte. Nunca recordaste las palabras con que tu madre te despertó esa tarde: “corazoncito lindo tienes que ayudar a tu hermana, ella necesita tu sangre” Tampoco con las que respondiste al doctor “ Si, lo haré, si eso salva a mi hermana” A la semana siguiente cuando los llevaron a ambos al hospital, te pusiste serio, estabas callado, tendidos ambos mientras te extraían la sangre para traspasársela a tu hermana, mirando al techo descolorido de la sala, desviando la mirada al infinito, ...el doctor se te acerco. Y resignado balbuceaste lo que para ti era obvio: “Doctor, a qué hora  empezaré a morirme?”

 

El doctor soltó una carcajada y cayo en la cuenta de que nadie te había dicho nada. Entonces te explicaron que Isabelita padecía la misma extraña enfermedad que tú desde que naciste y que tu organismo había desarrollado anticuerpos que habían logrado vencer la enfermedad y que ahora tu hermana los necesitaba para sobrevivir, pero que no morirías… Siendo solo un niño, pensaste que entregarías toda tu sangre a tu hermana y aún así se la dabas!! 

 

Tu vivirías muchos años todavía, tu derrotero te llevaría a lugares lejanos, allí conocerías el amor, el amor que todos debemos conocer antes de “irnos” y otros que no tanto, conocerías el desengaño, la frustración, la verdadera amistad, los amigos falsos… y tantas otras cosas mas, de las cuales podrías estar orgulloso y otras por las que puede que no tanto.   

 

Un día te quedaste dormido para siempre, muchos te conocimos, pocos fuimos a tu entierro, alguien lloró, yo no lloré. La sangre se me congelo al ver tu cuerpo inerte en esa camilla en la que yacías. Tu piel tenía un matiz que yo ya había olvidado y arrancado de mis recuerdos… hacía muchos años que no veía un muerto.


No hace mucho visité Huancavelica, conocí el pueblo en que naciste y tuve la suerte de poder dar con tu madre, ella me contó entre lagrimas esta historia, entre lagrimas tambien la oí, historia que tu nunca me contaste, quizás por demasiada humildad de tu parte o porque sencillamente quizás tu mismo la habías olvidado ya, pero no tu hermana. Ahora comprendo ese afán desmedido de Maria Elena por quererte arrancar de aquel infierno en que se había convertido tu vida esos últimos años, pero tu ya no deseabas ayuda, ni tampoco salir de él, te habías resignado a tu destino y esperabas tranquilo a la muerte a la que retabas día a día, noche tras noche, entre esas calles frías y oscuras, rodeado de recuerdos, ruido, soledad y frágiles, superfluas, dudosas alegrias.

 
http://www.youtube.com/watch?v=sO_n4KUpbRM

Abrázame madre!

Abrázame madre _ sonrío, mientras con mis manos la llamo para que se acerque a mi… y roce, quizás por vez ultima, el cuerpo tibio de ella, de aquella buena mujer que me había  querido y amado desde que nací  (me pregunto si algún amor de mujer se puede comparar al suyo?) la vida se me escapa despacito en contra de mi voluntad, pero ya nada puedo hacer contra ello …mi madre se acerca y me acaricia los cabellos como ninguna otra mujer sospechó siquiera a lo largo de toda mi vida que esta era la manera más facil de relajarme, de hacerme sentir feliz, que en esos breves segundos me trasladaba a otro mundo, lejano al que me toco vivir, … en los ojos de mi madre, como frente a un espejo veía mi vida apagarse calladamente, intento sonreír mientras las fuerzas no me abandonan por completo, veo sin embargo en ese espejo perfecto una sonrisa de satisfacción y extraña alegría, fuera de lo común, veo asombrado que me voy feliz, satisfecho, sonrío porque quiero vivir como nunca  y sin embargo soy conciente de que la vida me abandona, sonrío y apaciguo con disimulo efímeros destellos de desesperación que esta despedida me provoca, veo la película de mi vida pasar velozmente por el firmamento y me calmo, de toda esa película solo me quiero quedar con la mirada profunda de mi madre, que me ve partir, esta vez para siempre. Solo quiero decirle: ¡abrázame madre! … y siento como el último aliento de vida me abandona.

 

Unas lagrimas se deslizan por el rostro cansado de mi madre, (quizás porque tardo en marcharme un poco mas de lo normal), pero no es llanto vacío, ella está segura que nos veremos muy pronto en otra vida, sé que ya casi no respiro pero todavía puedo ver un rato lo que pasa a mi alrededor, quiero dormirme del todo, pero me cuesta trabajo aceptar lo que me esta pasado: Tan solo dos días habían pasado, desde que me sentí mal y yo mismo fui al doctor, quien al verme dejo todo lo que hacia para hacerme un examen relámpago y unas horas mas tarde diagnosticarme cáncer a los pulmones, dos días desde que el mal hizo estragos mi organismo y empezó a llevarme “despacito” pero inexorablemente  al mas allá …

 

No se bien porqué, pero me voy tranquilo, satisfecho, hasta podría decirlo (sin el menor temor a equivocarme) que me voy feliz, no sé si algo me espera mas allá, pero sinceramente no me importa, ahora solo deseo dormirme y descansar, lo otro vendrá cuando mañana despierte! L …Veo el rostro de mi madre y no dudo ni un segundo de su fe y me voy convencido de que precisamente así, ansié siempre irme de esta vida, con una sonrisa del tamaño de la luna dibujada en el rostro y con ella a mi lado…

 

Abrázame madre, te quiero mas que a nadie, perdóname por todos estos años que te deje sola! _ Le susurro despacio,  pero ella ya no me oye…

 

Pdta.- Han pasado 3 semanas desde que me fui y escucho la voz de mi madre contar a todo el mundo que me fui feliz y noto que ella ya no esta triste porque esta convencida de que muy pronto nos veremos en otra vida...

 

Ahora soy yo el que lloro escuchándola porque: ¿Quien soy yo para desmentirla?

 
http://www.youtube.com/watch?v=maKVPe677Jc&feature=related

El ultimatum de Mariana Bourne

Quiero escribir del agente Jason Bourne esta noche por asociacion de ideas.
 

Recuerdo perfectamente bien la vez en que con Mariana ví la primera parte de esta saga en un cinema de Moscú. Recuerdo que me encantaba ir al cine con ella, recuerdo que íbamos al multicines de la cadena de tiendas Ramstor ubicada en la calle Sheremietivo después de hacer el amor y de dormir un rato cuando ella venia a visitarme, todos los fines de semana, a la calle Timiriasevskaya en la que pernote 5 años de mi vida y al centro comercial MEGA ubicado en el cruze del MKAD con la calle prosoyuznaya cuando me mude a vivir a Leninskiy prospekt 123, Dep.564. que tenia una vista espectacular de la parte sur de  Moscú hasta que empezaron a construir unas torres modernas y altas, muy bonitas por cierto, pero que la ocultaron totalmente. Era la cara de la nueva Rusia, la cara de la opulencia que se imponía a la clase media o baja, ocultándola, “desapareciéndola” de la faz de la tierra…

 

Mariana siempre tenia un punto de vista distinto al mío e original. Siempre tenia algo interesante que decir, la verdad es que me encantaba conversar con ella de cualquier cosa. Acompañaba sus ideas con una carita angelical, tímida y serena, casi de niña (aunque definitivamente no lo era), una voz pausada, ordenada (a diferencia de la mía, que cuando me invadían inquietudes, parecía una locomotora para soltar mis ideas y emociones), tenía (supongo que la conservara todavía) una voz muy sensual, unos gestos muy expresivos que dijese lo que dijera, trasmitían de un aura de inusitado interés a todas sus palabras.

 

Estoy seguro que a ella no le podía interesar el agente Bourne (mi mejor amigo) ni las películas de este tipo, iba porque entonces me quería mucho y le encantaba pasar el tiempo conmigo, acompañarme adonde sea. No le gustaba que la llevara a restaurantes caros (a pesar de que en aquel entonces yo ya podía permitírmelos), siempre me obligaba a ir al Mac Donalds, le encantaban los Big Macs, siempre tenia una sonrisa tierna y cariñosa para mi, yo era frió y distante casi, (hoy mirando hacia atrás no entiendo sinceramente que cosa había encontrado en mi), le enseñe a amar la coca cola (cosa por la cual debe estar todavía odiándome si es que no consiguió dejar de consumirla cuando nos separamos), le enseñe a tomar tequila con sal y limón, a pelearse con su madre para que se quede a pasar la noche conmigo. Marianita linda donde te encuentres te pido perdón por todas las cosas malas que por mi inexperiencia, inmadurez, egoísmo e ingratitud  te pude haber causado, espero no haber sido en tu camino una sombra o un recuerdo que preferirías olvidar, arrancar de tu pasado… puede que tú ya me hayas erradicado completamente de tus recuerdos, de tu vida, puede que yo también, no dudo que otro amor debe haberse apoderado de tus pensamientos y sentimientos actuales, que otro amor debe estarte haciendo sufrir, pero en todo caso siempre te recordaré como la mujer que mas me amo, incondicionalmente y que no me cabe la menor duda en aquel entonces lo hubieses dado todo por mi, sin que yo verdaderamente lo merezca, solo por eso, Marianita linda de mi corazon, nunca te olvidaré… siempre me quedará la duda inmensa del tamaño de la luna, de que contigo perdí algo, que para bien o para mal, nunca volveré a tener más.
 

Recuerdo que  me dijiste, en aquella ocasión, saliendo del cinema, que existía un libro (que tu padre tenía en casa) con la historia de este agente singular, que conquisto mi voluntad y mis simpatías por siempre… No es una exageración decir que las tres veces al salir del cine, luego de ver cada una de sus tres partes, experimente sentimientos que me colmaban el alma de emociones, de similar satisfacción, difícil de explicar… Bourne representaba todo eso que en momentos de debilidad me hubiese gustado ser en la vida (aunque de echo tampoco me moleste demasiado no serlo), el antihéroe que equivocadamente siempre creí o quise ser!? ...El no luchaba por “salvar al mundo” (resulta que habían cosas mas importantes y reales de que preocuparse jejeje) él luchaba por su propia vida, por entender su pasado, por intentar corregirlo, el no andaba en un BMW deportivo de lujo, tampoco le importaba ver la hora en un rolex, no estaba rodeado de chicas de portada de revistas (ni siquiera parecían interesarles), tampoco exterminaba como James Bond a quien se interpusiese en su camino, a diestra y siniestra, porque “ya había hecho pedazos a demasiada gente en ese pasado abrupto” (porque ya habia causado demasiado daño)… tanto la trama, como las escenas de acción, la música en los momentos de suspenso, sobre todo siempre en el final (sobre todo en este ultimo): todo, para mi gusto, era sencillamente extraordinario, fuera de lo común, en perfecta armonía con lo poco que el que suscribe espera de una pelicula…

 

Prometiste conseguirme el libro Marianita, pero no cumpliste, como tampoco yo cumplí contigo en otras cosas, que estoy seguro jamás me perdonarás.

 

Te deseo lo mejor en la vida, meritos para ello no te faltan, en todo caso yo te lo deseo desinteresadamente, por el amor que me profesaste y que yo no supe valorar, por las locuras que cometiste por culpa mía y que yo ya te perdone hace mucho… Que seas feliz con otro que haya sabido valorarte más que yo…

 

Dicen que del amor al odio hay solamente un paso. Sospecho que sin embargo esa pequeña distancia puede ser a veces infranqueable como la distancia entre el sol y la luna, el cielo y el mar, la vida y la muerte…

 

Cada vez que vea el DVD que ahora me he comprado con la trilogia del agente Bourne me acordaré de ti… de nuestras conversaciones, de tu forma de hablar, de sonreír, de enfadarte, de quererme a tu manera y sobre todo de aquella duda inmensa del tamaño de la luna, de que contigo perdí (quizás) algo, que nunca más tendré....ni tu tampoco! ;)

http://www.youtube.com/watch?v=3NtzdKoWh-0
:-)
http://www.youtube.com/watch?v=vyZWpDpcS1E&mode=related&search=


Quien le dijera al tiempo que el invierno "ya fue"

Quien le dijera al tiempo

 

que el invierno "ya fue"

 

que se retire con sus vastas nubes

 

a otro cielo, que se lleve sus sombras

 

adonde más lejos le dé la gana

por ejemplo al Sahara,

(donde se calcinan de sol y no hay agua)

 

quien le dijera que

 

en mi memoria de niño tímido

 

(estos días) fueron siempre de sol,

 

de un sol que lo cegaba,

 

que lo envolvía, que lo azotaba todo

 

con su jerárquico brillo

 

todos se marchan (hasta yo)

 

pero esta mañana gris no quiere irse

 

¿creerá ingenua que nos protege de algo?

 

¿que el rubio sol nos hará daño

 

y nos escuda creyendo testaruda

 

que nos esta salvando?

 

no importa! 

que alguien me diga

 

mientras tanto:

 

¿grises, azules o verdes,

 

o quizás marrones?

 

¿de que color debieron  ser

 

los ojos que no han sido?

 

¿grises como este cielo gris,

 

de nubes que parecieran meterse

 

a todas partes, que me despiertan

 

que me acuestan, que me castigan

 

que me estrechan la mano,

 

(cada vez que creen hacerme falta)

 

 y que cuando les estiro la mano

 

la retiran?

 

¿azules como el mar del verano

 

"que esperaba y extrañaba tanto

 

pero que cuando se marchaba

 

repentinamente al llegar la hora"

 

me dejaba sumido en la soledad

mas triste y honda?

 

¿verdes como los bosques

 

de un país lejano

 

o como la selva que acabo de ver

un poquitin, mas allá de las montañas
 

pero que cuando llega septiembre

 

(en ese país lejano)

 

o cuando se regresa a la costa

 

(en este país cercano)

 

en el camino, su verdor

 

se desvanece y no es mas que

 

un recuerdo efímero?

 

¿o quizás marrones

  

como los desiertos y cerros

 

que me rodean y acechan,

 

presagiando el reflejo de algo

 

que siempre estuvo allí 

(como una sospecha)

 

pero que no está nunca?

 

vienen a mi memoria un vestido,

 

una espalda, unos ojos grises y una noche,

 

cierta  picara mirada, una voz dulce

sensual, afrodisíaca...

 

un amor desenfrenado y unos ojos azules 

 

luego una montaña de ardores, una lluvia

 

interminable, un atardecer y unos ojos verdes y grandes,

 

que me miran anonadados

 

y que yo miro nervioso...

 

mas tarde el silencio

 

una playa,  el sol y un cigarro en mi boca

 
el bramir de las olas y unos ojos marrones

que me miran y no me estan mirando

 

que parecen estar allí

 

pero que no están

que no han estado nunca


(como una duda del tamaño de la luna)


y otra vez aquella noche

 

un vestido, su vestido

 

una piel tersa desnuda

una mirada indestructible,

invulnerable

que atravieza el tiempo 

y la distancia, el presente 

y el pasado

que me mira como amiga

dejando entrever

 

por un instante

 

un vació infinito en la mirada,  

 

que es mas vacio que mirada

y sin embargo

es más un te quiero que un te odio,

es más un lo siento, esta noche paso

 

amor que andas dormido

 

que tienes principio y fin

 

que cuando me enamoras te emocionas

 

que cuando te enamoro me emociono

 

sin pensar que un día repentinamente

 

sin previo aviso,

 

nos marcharemos sin decirnos nada

(ni siquiera adiós)

 

…no obstante…

  
puede que te sienta todavía,

(aunque cada vez menos...)

 

puede que te extrañe,

 

(aunque ya no te espere

ni busque, ni desee...)

  

¿”Me-te-nos” colman “tus-mis-los” recuerdos

 

y la nostalgia “me-te-nos” abruma?

 

Estas mañanas grises

 

son peor que un temblor distante

 

que nos hace presagiar

 

una muerte rápida, inminente

 

peor que la resaca

 

de una embriaguez innecesaria

 

¿o acaso son la misma cosa? …

 

...mejor cerrar los ojos, recordar el sol

 

que fueron nuestros besos lejanos

 

¿mejor recordar las tardes

 

en que no pensábamos y simplemente amábamos?

 

¿o aquellas noches en que nos entregábamos

 

y al despertar no percibíamos las mañanas grises?

 

"porque entonces la vida, aunque nevara

era una sucesion de soleadas mañanas"

 

y el derrotero al despedirnos era preguntarnos cuando?

 

¿Cuándo otra vez tus labios rozaría?

 

¿Cuándo otra vez me buscarías?

 

y vivir esperando esos instantes

 

vivir solo deseando esos encuentros

 

esos relámpagos sublimes

 

que el destino nos enviaba a cuentagotas

(pero nosotros entonces

cómo podiamos saberlo?)

dicen que el amor mas intenso es el no correspondido,

tu y yo sabemos que es mentira!

 

hay en tus ojos sin embargo

 

deambulando en tus pupilas

 

un ardor que me abandona


con el tiempo, con el pasar de los años

 

no sé si son azules, verdes, marrones o grises

 

no sé si me amaste, si te ame,

 

si nos odiamos , si nos mentimos o

 

en todo caso simplemente

 

si nos quisimos un poco…

  

que en si, tampoco es poco 

aunque no sea mucho. 

 

Súbitamente esos ojos

 

llegaron a mi vida

 

súbitamente también me abandonaron.

 

y hoy

esta mañana

en esta mañana gris

 

que no quiere marcharse

 

no sé si fueron azules,  verdes, marrones o grises

 

no sé si son reales estos vagos recuerdos

 

como tampoco sé si estos triviales versos

 

son míos o de otro.

 
http://www.youtube.com/watch?v=nH8frYGVTMY

"Невозможно не думать о тебе"

             Esa noche el diablo se te metió en la cabeza Nabuco y juraste oírlo mientras te palpitaba el corazón a 100 por hora, lo oíste  clarito, lo oyes todavía hoy:  “mírala y no dejes de mirarla, y te juro que será tuya algún día” … Nunca habías oído a Dios por más que se lo pedías cada noche antes de acostarte cuando eras niño, porque creías firmemente en él н estabas convencido que un buen día se te aparecería y te cumpliría algún caro deseo, pero no, Diosito jamás te oyó y por lo tanto jamás te habló y sin embargo esa noche el diablo en persona  te habló     y lo peor, le hiciste caso, le creíste, insensato y necio la miraste, casi descaradamente y el juego te empezó a gustar y mientras la mirabas le decías cosas moviendo los labios, cosas que ella no podía entender y por eso te miraba confundida, a veces con miedo, a veces de frente pero sin verte, como quien mira a alguien que esta detrás tuyo, a veces de reojo como que contigo no es la cosa, tu aprovechaste para acercarte a la barra y pedir una cerveza fría, allí encontraste a la gente de siempre, que parecía recibir placer de las penas que les enviaba el destino porque eran un perfecto pretexto para beber y emborracharse a punta de tequilas, vodkas y cervezas. El baile parecía hasta sobrar o en todo caso ninguno de ellos parecía tener deseos de materializarlo nunca. A veces venían chicas y se llevaban a uno u a otro de mala gana a mover el esqueleto, a veces hasta a ti te invitaban. Mientras conversabas buscabas en la penumbra su silueta. Ella bailaba como si hubiera nacido con esa música en las entrañas, bailaba bonito y te gustaba mirarla. En el grupo estaban Miguelito “el conquistador”. Sin duda el Don Juan de los peruanos, tenía una capacidad indescriptible para conocerse con ellas, ganarse su confianza su amistad, un poco mas tarde su amor para luego perderse y dejarlas enamoradas por siempre sin previo aviso. George el norteamericano que llego a Rusia con su mujer rusa Anastasia. Se habían conocido por internet y al llegar aquí, maltratado por ella y barrido por la tentación, no pudo evitar dar rienda suelta a sus instintos y acostarse con cada mujer que se encontrase en su bendito o maldito camino (como “prefirais”).  Pedro el nicaragüense, casado y divorciado, gozando también de la vida loca que pregonaba el puertorriqueño Riki Martin y Alejandro el italiano, el bambino que aseguraba y todos le creiamos que Rusia era el paraíso terrenal de las mujeres y que había que estar loco de remate para amarrarse con una sola de ellas. El matrimonio en este país era un suicidio premeditado, afirmaba y todos reiamos a carcajadas mientras secabamos la cerveza de los vasos.

 

      Te dejabas llevar fácilmente Nabuco por aquella ruta abrupta y oscura del olvido (¿porqué siempre tenias algo que olvidar o era este tu perfecto pretexto para autodestruirte?), te sumergías de buena gana y voluntad en ese mar de cuyas aguas bravas y convulsas volvías siempre con la misma sensación de vacio y ansiedad, porque en tu caso la soledad no era resultado crónico de tu destino, ni tampoco una desgracia ni mucho menos, sino una característica intrínseca de tu personalidad, de tu yo. Por aquel entonces te costaba asimilar y sobre todo aceptar que SOLO habías venido a este mundo y SOLO te marcharías de el, sin que nadie tampoco te acompañe por la ruta sombría pero despejada y serena que solo la soledad podía y sabia brindarte.

 

          Ahora te acuestas en tu cama y te sumerges en otro mar, en pleno corazón de la noche, las estrellas no brillan, a través de la ventana el cielo no esta despejado, fumas un cigarrillo y ves el humo alejarse, intentas conciliar el sueño: el mar del recuerdo te abruma. Vas y vienes por el tiempo, porque tus recuerdos son un vaivén desordenado en el que necesitas concentrarte para alcanzar la nitidez…

 

        ¿Piensas que soy una puta? _Recuerdas sus palabras_ ¿Dímelo? ¿Es eso lo que piensas? ¿Es eso en lo que estabas pensando? Piensas que con migo puedes hacer todo lo que se te antoje, que voy a abrirme de piernas cuando tu lo desees. Oías callado como si no la oyeras y sin embargo eras conciente de que te hacían daño esas palabras, porque para entonces ya la querías y si te importaba lo que dijera. Hubieras preferido lo contrario pero ya era tarde.

 

           El sol crepuscular crece en el corazón de la tarde e inunda la atmósfera, abres las ventanas de tu carro para que el aire viciado y caliente salga cuanto antes y uno más fresco lo reemplace. Eso mismo quieres hacer ahora con tu vida y lo comprendes a la perfección y sin embargo enciendes la música de tu vehi-culo, vas a 100 km por hora por la carretera y ella esta sentada a tu lado, enfadada, vuelves a escuchar su voz: ¿Crees que soy una puta? Pero ella en realidad esta callada, mirando al vacio a través de sus ojos azules. Recuerdas que no le respondiste nada entonces, que te quedaste mudo de la rabia. Quisieras poder responderle ahora. Ahora que ya es tarde y que, como el lodo luego de la tormenta busca refugio en el fondo de las grietas, los recuerdos revueltos y confusos (bañados todavía quizá de emociones y contradicciones) caían, empezando a tomar forma en el fondo de todo lo vivido…

 

       De sus primeras cartas y de tus primeros encuentros con ella, guardas ésta en tu correo que ahora borrarás definitivamente.

 

   «Невозможно не думать о тебе. Каждую минуту, каждую секунду думаю только о тебе и не о ком больше. Что же ты сделал со мной?
Мне так много хочется узнать о тебе, например, какой жанр кино ты любишь. Вот мне, к примеру, безумно нравиться ужасы. Они меня пугают и одновременно возбуждают. Этот вопрос не случаен, т.к. когда я просматривала твою коллекцию фильмов, нашла пару моих любимых фильмов.
Сейчас слушаю

 

http://youtube.com/watch?v=rCD-5nYieXM&mode=related&search=

 

              и такое впечатление, что ты рядом, я даже чувствую твой нежный взгляд, который медленно скользит по всему моему телу...
Как мне хочется оказаться с тобой где-нибудь далеко от этой ужасной и скучной жизни, слушая музыку и смотря друг другу в глаза, говорить о всякой ерунде, наслаждаться обществом друг друга... целовать тебя и находиться в твоих объятиях... не думать о том, что это когда-либо может кончиться, и что нам никогда не быть вместе.

Знаешь, я до сих пор не могу поверить, что это все правда, что мне это все не приснилось. Иногда, просыпаясь утром, думаю, какой хороший сон, но получив твое сообщение или прочитав письмо, понимаю, что это все на яву и мне становиться еще лучше. Мое знакомство с тобой спасло меня от этой жизни, которая с каждым днем становилась все мрачнее и мрачнее.

Твой самый первый взгляд на меня произвел огромное впечатление. Честно говоря, я его очень испугалась. Одновременно с испугом, я чувствовала сильное возбуждение... которое до сих пор не может пройти, каждый раз думая о тебе, мое возбуждение становиться все больше и больше, а сердце стучит все сильнее и сильнее... Знаешь, это как будто я только что прыгнула с парашюта, учащенное дыхание, беспричинное волнение, сердце того и гляди выпрагнет из груди.. это все, что я чувствую, находясь рядом с тобой»

Люблю тебя,

Yuliya

 

...recordar es volver a vivir...

      Y es así como en esta noche _ completamente oscura en la que los recuerdos  me abruman_ vuelvo a revivir aquellos días lejanos en los que _para bien o para mal, ahora me da lo mismo o en todo caso ya no me importa tanto_ permití crecer en lo más profundo y hondo  de mi corazón, un sentimiento extraño, tierno, ambiguo y traicionero que la mayoría de los hombres y mujeres gustan llamar y solemos confundir en torno a una palabra banal y efímera llamada..."amor". 

 

      En el transcurso de mi historia trataré rememorar aquellas frases que solían brotar repentinamente de su boca, de esos labios que tanto ame y en cuyo roce disfrute los instantes más sublimes  y recónditos de mi triste vida.

 

      “Amar es un juego peligroso, en el cual pierde siempre el que se enamora primero”, me escribió por ejemplo por e-mail un día cuando recien empezabamos a conocernos. Todavía hoy sonrio recordando su picardía y sobre todo su coraje, porque ella "no iba  sola" por la vida ni mal acompañada y a primera vista parecía ser feliz. Al menos así me lo pareció a mi cuando la vi bailando tan bella y preciosa aquella noche etílica y lejana.

 

      Tan solo me gustaría añadir a sus palabras que el riesgo que corrimos bien valió la pena porque vivir sin ese sentimiento aunque efímero y banal como dijéramos antes, es sin embargo como estar muerto en vida. Esto lo tengo sobre todo ahora bastante claro.

 

      Han pasado siete largos años y sin embargo no puedo evitar al sumergirme en las aguas del recuerdo,  que mis latidos se transtornen y me emocionen, convulsionando mis recuerdos,  entre los que oigo el ruido estrepitoso de aquel sombrío recinto (a veces cercano, a veces lejano), fijo la imagen en aquella noche calida de verano, pulida por desenfrenados bailes, caras empapadas de sudor, decenas de jarras frías de cerveza que iban y venían por doquier, ¿su destino?, satisfacer la sed de la jauría humana, que conformábamos todos los allí presentes. Amorfas y desquiciadas nubes de humo, rebeldes, sin dueño,  recorrían la atmósfera, cuyo olor se impregnaba inexorablemente en las prendas de vestir,   paredes, rincones y mesas, en los cabellos y en la piel (solo un buen baño al día siguiente, con agua caliente en extremo, mucho champung y jabon sería capaz de exterminarlos por completo) había poca luz o en su defecto esta era escasa y sin embargo la esbelta figura de aquella mujer joven y guapa que bailaba a lo lejos me absorbió de inmediato y por completo.  Era delgada, de talla media alta, cabellos largos y rubios, dos macizos ojos claros, posiblemente azules, como esta noche cruel que me desarma, destellaban en la oscuridad; movianse coquetamente. Dibujaba sola, con su cuerpo grácil, figuras alegres al compás de una música exótica, hecha a su medida, sus movimientos eran rítmicos y denotaban juventud, belleza y una convicción serena y clara, inequívoca (que a mi me hacía tanta falta porque me habia pasado toda la vida dudando), de saber para qué cojones se ha venido a este mundo.

 

      Me encontraba solo, como tantas noches, por aquel entonces, en ese club de pacotilla, ¿la razón? Vivía a diez pasos de allí, además sabia de antemano que esa noche estaría allí mi amigo Jorge, con quien por la tarde almorzara en un restaurante del centro de la ciudad, tomado entre los dos, una botella entera de tequila, yo escuchando y el contando, las razones por las cuales aquel había decidido separarse de su mujer y del porque “tu compadre, mi hermano del alma, no deberías nunca cometer el tremendo error de casarte” luego de lo cual nos despedimos y acordamos  vernos  por la noche en la Voksal.

 

      La voksal habia gozado alguna vez de cierta popularidad llegando a ser celebre, pero de cuya fama ya casi nadie se acordaba o en su defecto “se encontraba bien enterrada en el olvido”,  a 20 minutos del centro de la ciudad, tenia la peculiaridad de ser frecuentado los últimos años por la comunidad bohemia latino americana, que no se cansaba nunca de criticarlo por estar lleno de arabes y surenos vulgares,  pero que volvía siempre, alegre y dócil, resignada a el, porque sencillamente no había otro lugar  donde mierda  continuar la jarana borrachos (pero todavía con fuerzas) a las 3 de la mañana en esta inmensa y ancha ¿cárcel? de cemento gris que era la ciudad de Moscu.  Por aquel entonces sin embargo su clientela eran en su mayoría, estudiantes sudamericanos de primer y segundo curso, árabes que nadie supo nunca a que se dedicaban ni  quien los había invitado, ni como se ganaban la vida, latinos antiguos que por x razones de la vida se habían quedado naufragando por estos lares, a la deriva, sin brújula ni direccion, con algo de "música" pero con cero perspectivas. Allí parecían caber todos, y así debió haber sido algún día lejano, de cuyo esplendor se ha perdido ya el recuerdo: la torre de babel_ pensaba. Aquí también podían llegar chicas despistadas, algunas muy bonitas y buenamozas que luego de las dos primeras horas se marchaban para siempre, puesto que no solían volver más nunca  y sin embargo las que lograban vencer esa barrera  horrorosa de la primera vez o las dos primeras horas, solían paradójicamente  convertirse en visitadoras y amigas asiduas del lugar y de todos.

 

      Y para terminar con respecto a este recinto solo diré que mientras existió fue el centro de ese pequeño mundo latino que vivía paralelamente a ese otro mundo ancho y ajeno en el que se desenvolvía y vivia el resto de la población. Ellos reclamaban acción y perdición los viernes y sábados por la noche y este era, para bien o para mal, el único lugar donde podían encontrarla. Todavía estoy viendo a ese grupo de estudiantes gorriones, simpaticos y amables, sonrientes y felices que siempre estaban a la espera de una cerveza fría gratis al lado de la barra, observo peleas infaltables entre muchachos deseosos por dejar bien en claro sus hormonas de “machos men latinoamericanos”. En el mejor de los casos terminaban con una cerveza helada de por medio para enfriar los ánimos y en el peor de los casos en la cárcel, pero de esto nada, al menos en mi historia.

 

      Porque en mi historia, al menos en esta, no cabe la violencia, al menos la fisica, si no mas bien aquella burbuja de pasión y sentimientos alborotados que suele rebosarnos haciéndonos humanamente y mortalmente felices mientras dura y que se rompe, abriéndonos los ojos, cuando menos uno lo espera dejándonos sumidos en las miserias de la vida diaria o mejor dicho: de la realidad.

 

      Allí, en ese contorno, en medio de esa tenue oscuridad, bailaba ese bonito cuerpo de mujer de la sonrisa Kolinos, cabellos largos y rubios como ya dije, movíanse al compás de la música, al igual que su vestido oscuro que dejaba traslucir su bella espalda y su pecho incipiente, allí bailaba sola decía, cuando de pronto su mirada y la mía se cruzaron, yo no la deje de mirar (no se porqué) y ella tampoco, un temblor recorrió mi cuerpo vulnerable que ella pudo notar. “ Me miraste con hambre de sexo” me diría ella algunos meses mas tarde recostada en mi cama

      Ahora te recuerdo, cariño, haciendo un paréntesis en la sucesión cronológica de los hechos y pienso: ¿que fue lo que paso? ¿para que te mire, para qué me respondiste la mirada?, ¿para que mierda el destino nos junto
?

Yuliya Mayarchuk

Skarlett mientras tanto parecía presentir tu alejamiento, intentaba ser más cariñosa contigo y tu te sentías mal, porque hubieses querido que sea mala, que hubiese seguido siendo mala contigo, que te hiciera la vida imposible, como hasta entonces había sido su normal costumbre y que de una buena vez por todas, te diera el motivo final para largarte, pero cada vez que estabas a punto, cada vez que el convencimiento de que había llegado el momento de terminar la relación te rondaba la mente, que ya no tenia sentido alargar mas esta agonía, ella parecía adivinarlo o presentirlo y encontraba asombrosamente las palabras necesarias para convencerte de lo contrario, de que te quería, incluso  de que tú la querías, de que todo estaba bien, que este sentimiento era normal, que le gustaba hacer el amor contigo y que a ti también te gustaba, que deseaba hacerlo ahora mismo,  se desvestía con un deseo y una excitación medio sádica, y sádico tu también porque a ti también te gustaba y mientras te miraba con esos ojitos dulces y seductores de mujer mala, te invitaba a hacer con ella “todo lo que desearas”, tú no sabias por aquel entonces resistirte ¿lo sabes ahora acaso ó  simplemente ya no hay mujeres como ella que te exciten tanto? ¿o simplemente ya no hay mujeres en tu vida? y te entregabas con fervor a los placeres de la reconciliación, que a decir verdad era una fuente de inacabable placer. En esta odiosa inestabilidad emocional transcurrieron seis largos meses, que mas temprano que tarde llegaron a su final.

 

Ahora estabas sin embargo, todavía triste, abatido, porque siempre te costo terminar una relación. Al principio, las primeras dos semanas te sentías feliz de sentirte libre, solo, con el derecho de hacer lo que te venga en gana, sin que nadie te critique, ni te mire mal, ni te hostigue con su mala leche, ni nada. Pero sabias que la extrañabas, que te hacia falta su presencia, su compañía, su voz, su olor, su cuerpo al lado tuyo para dormir.

 

Ella no estaba y el camino era ancho y ajeno, a pesar de la pesadumbre de la separación, sabias que era lo correcto, que ahora la pasarías mal, pero que mas tarde finalmente lo asimilarías y todo estaría en orden.  Esa noche, cuando llegaste a la “boksal” luego de dormir toda la tarde del sábado (porque también te habías divertido el viernes) te sorprendiste gratamente cuando unos ojos, un rostro y una sonrisa preciosa y conocida se encontraron con tigo. Había mucho ruido, una luz tenue multicolor alumbraba la atmósfera etílica del recinto, muchas parejas bailaban con destreza y alegría, esa noche de sábado tardía, en la calle reinaba todavía el verano y el cielo era azulino, poblado de estrellas, la gente gozaba, moviendo sus cuerpos con inusual frenesí. Al menos esa impresión arrojaban sus rostros empañados de sudor y la expectativa creciente y obvia en sus miradas, de continuar el baile en algún lugar más cómodo, callado y solo y si fuera posible con cama, colchón y velas por doquier.

 

Yuliya Mayarchuk, aquella niña delgaducha de la sonrisa Kolinos, se había convertido en una mujer bastaste guapa y atractiva, ya no era la chica delgada y rubia, de ojos grises y aspecto demasiado infantil (para tu gusto) que conociste, había sabido cultivar, mientras tú amabas a otra mujer, un cuerpo escultural y bello que aquel vestido oscuro de espalda descubierta, acompañado de tacos altos dejaban muy bien traslucir y adivinar. Sus cabellos eran largos y rubios, cubrían con elegancia y sobriedad la desnudez de su espaldar. ¿Era su rostro precioso? Sin duda que lo era. Sin embargo mucho mas tarde comprendiste que lo más importante de su belleza no era su rostro sino más bien su sonrisa, una sonrisa limpia, sincera y franca, que dejaba traslucir toda su belleza interior, en aquel entonces sin embargo presentías simple y llanamente ser testigo del nacimiento de una flor, de una bella, linda y preciosa flor. 

Skarlet O'Hara

Skarkett O´Hara para entonces era un asunto del pasado, recordabas.

 

...recordabas, porque la vida para ti era eso: recuerdos empolvados por el tiempo.

 

Recordabas que acababas de poner fin a una relación, que sin pena ni gloria, había logrado durar cuatro largos años, una relación que les deparo a ambos, a ti y a ella, gratos y amargos momentos y que sin embargo veías inútilmente prolongarse sin vestigio alguno de mejora, los últimos seis meses. Por ello estabas triste porque corroborabas, una vez más que el amor, como tantas otras cosas en la vida, tiene (en contra de lo que ciega y fervorosamente deseamos) crudos y fríos: comienzo y fin.

 

Sin embargo una sensación de euforia te abrazaba porque volvías a gozar al fin, de aquella remota libertad, que algún día tuviste y de la que ella (asi lo creias) te había privado con metódico esmero y pulcra eficacia, aquella agraciada y delgada mujer de cabellos negros y largos, cuello y caminar de cisne, carita de angel y ojos muy bellos y verdes de cristal, mirada penetrante e indócil y dominante carácter.

 

Ahora podías permitirte beber, sin ningún cargo de conciencia, una cerveza más con tus amigos, no darte prisa, ni mirar el reloj cada cinco minutos, nervioso y perturbado, preocupado como un perro. Ya no tendrías que despedirte bruscamente de tus amigos por una llamada impertinente suya, reclamando tu inmediata presencia y ninguno de tus amigos te volvería a llamar despectivamente saco largo, pisado de miércoles... Mientras estuviste enamorado, fuiste capaz de soportar su tiranía, luego ya no, porque dentro tuyo algo se rebelo un buen día, nació, creció y se desarrollo como una flor indiferente, ¿regada por  ambos?, cada día sin interrupción.

 

Haces memoria y crees encontrar en la cavidad profunda de tus recuerdos aquella tarde de domingo calurosa en que tenias que ir a jugar fútbol porque era la final de un campeonato y ella quería ir a la playa porque hacia calor, habías intentado calmarla, convencerla, prometiéndole  que cuando volvieses irían al cine, pero ella no quería entender ¿y tu tampoco ceder?, ella insistió y te amenazó con que entonces invitaría a alguno de sus ex amigos para ir a la playa. Te quedaste mudo pero no te molesto en absoluto, ¿te sorprendiste a ti mismo?, de pronto una voz tuya pronuncio algo que antes sencillamente seria inconcebible: Haz lo que quieras pronunciaron tus labios y te largaste, ¿era real lo que estaba pasando?, tiraste la puerta. Llamaste al ascensor y mientras este llegaba, algo te estaba ocurriendo, lo recuerdas bien, la vecina salio y alcanzo a bajar contigo en el ascensor, te saludo, la saludaste y te diste perfecta cuenta que estabas completamente sereno. Afuera el sol te iluminaba, te preguntabas porque este sol nunca cegaba los ojos, como el sol de Lima en primavera, pero el tiempo era perfecto y el clima seco al contrario del de Lima. Los árboles frondosos adonde dirigieras la vista, la nieve de verano en su pleno apogeo, las chicas en minifalda paseando a sus perros, en el buen sentido de la palabra.

 

En el camino te diste cuenta, que ya no te importaba, que no te hubiese molestado lo más mínimo que se fuera con otro a la playa, la veías besarse con otro e incluso te causaba gracia esa picardía tuya, te sorprendiste, sin comprenderlo muy bien, sin digerir del todo la idea, que no te causaran los mas mínimos celos esas imágenes, como antes. ¿Te habías curado?  Ya no podría manipularte más y cuando volviste ella no estaba pero no te inmuto lo mas mínimo, llegó dos horas mas tarde, tu ya te habías bañado y veías la televisión, ella se quito los zapatos y entro a la habitación con una sonrisa exagerada dibujada en el rostro de felicidad, intento falaz de despertar tus celos de antaño, no lo consiguió y no lo conseguiría por desgracia nunca mas y escribes por desgracia, porque sospechas que esa es una de las principales herramientas que mantienen viva una relación. ¿Eras conciente de que en  un instante mágico al fin habías dejado de quererla?

 

A partir de entonces se inició la cuenta regresiva, la indiferencia creció y se interpuso entre ustedes como una insalvable montaña, supiste que era la hora de marcharte, era triste reconocer que se había terminado el amor y no sabias que hacer para mandarte mudar y salirte de su casa, su madre era una excelente persona y te llevabas estupendamente bien con ella, te tenia cariño y tú por momentos te llegaste a convencer que no te ibas, más que todo por respeto a esa linda mujer, que te tenia tanto aprecio, que te mimaba, te conversaba bonito, se preocupaba por ti y hacia todo lo posible porque te sintieras cómodo y a gusto en su casa, te daba lastima pensar, que cuando te fueras de allí, quedarías privado de la amistad y ternura con la que aquella mujer te había tratado todos estos años. Te percataste un día calido de verano que el respeto a esa señora era ya lo único que te retenía a hacer las maletas y largarte de una buena vez. Te daba pánico pensar lo que ella podía pensar de ti al saber que habías dejado de querer a su hija y que te marchabas y sin embargo sabias perfectamente bien, que tus horas en esa casa acogedora, habitada  por aquella mujer a la que tenias tanto aprecio y a la que echarías mucho de menos por siempre, estaban contadas. Pero no te animabas a dar el paso final, hubieses querido que fuese ella la de la iniciativa, la que en un arrebato de cólera  te echase de su casa, sufrías de un problema crónico: no sabias decir adiós tú primero nunca. Te bastaba que te pusieran la carita de perro muerto para que pidas perdón y digas que no pasaba nada, que no te irías. La vida no te había enseñado aún esas crueldades. Estabas triste, como siempre dudando…

 

Esta noche es demasiado larga para que se termine

Quisiera decirte las

 

cosas que he callado

 

las cosas que tu tanto

 

deseabas oir...

 

pero no es posible,

 

porque te has marchado

 

porque no es posible

 

decir esas cosas

 

cuando estas ausente,

 

cuando te has marchado

(¿cuando no hay manera 

de volver a empezar?) ...

 
yo seguiré aquí

 

esperándote al lado del mar

 

aunque pasen años,

 

que pueden ser siglos

 

y el viento me traiga

 

su aroma salado

 

o tu perfume que ahora

 

me haría llorar…

 

quisiera encontrarte

 

y en vano te busco

 

mudo  entre la gente

 

que cruzo al pasar ... 

 

desde mi ventana

 

la bonita avenida

 

adornada de flores y luces de neón

 

ahora que es domingo y no sale el sol

 

desde que te has ido

 

se ha quedado vacía y las flores bonitas

 

pronto morirán ...

 

quisiera callarme pero no es posible

 

porque estoy llorando

 

a la orilla del mar...

 

por no retenerte?

 

por no haberte amado?

 

por haber callado?

 

en lugar de hablar...

 

ahora que ya es tarde

 

quisiera decirte

 

las cosas mas dulces

 

las cosas que tu tanto

 

deseabas oir ...

 

pero no es posible,

 

porque te has marchado

 

y el teléfono pronto

 

me despertara…

 

la noche es ajena y fría

 

y en el firmamento

 

una luz me dice

 

que no volverás…

 

ya es tarde,

 

más me queda el consuelo

de soñar por siempre

 

de no despertar…

la noche se acaba,

 

el día renace

 

y con aquellas sombras

 

me querría marchar…


la vida es un sueño

 

un sueño muy largo

 

como esta triste noche

 

de nunca acabar.

 

 

 

 

La soledad


Ahora que te fuiste te dire que te quiero,

ahora que no me oyes, ya no quiero callar

tu seguiras tu vida y olvidaras primero

y yo aqui, recordandote a la orilla del mar...

Hay un amor tranquilo que dura hasta la muerte,

y un amor tempestuoso que no puede durar.

Acaso aquella noche no quise retenerte

y ahora estoy recordandote a la orilla del mar...

Tu que nunca supiste cuanto yo te queria

quizas entre otros brazos lograras olvidar.

Tal vez mires a otro, igual que a mi aquel dia

y yo aqui recordandote a la orilla del mar...


El rumor de la tarde va cantando tu nombre

y el viento de la noche lo repite al pasar

Quizas en este instante tu besas a otro hombre

y yo seguire recordandote a la orilla del mar.  

(Jose Angel Buesa)